Mostrando entradas con la etiqueta Abscesos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abscesos. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de marzo de 2012

Abscesos

Un absceso es una infección e inflamación del tejido del organismo caracterizado por la hinchazón y la acumulación de pus. Puede ser externo y visible, sobre la piel, o bien interno.

Los abscesos aparecen cuando se infecta un área de tejido y el cuerpo es capaz de "aislar" la infección y evitar que se extienda. Los glóbulos blancos, que son la defensa del organismo contra algunos tipos de infección, migran a través de las paredes de los vasos sanguíneos al área de la infección y se acumulan dentro del tejido dañado. Durante este proceso, se forma el pus, que es una acumulación de líquidos, glóbulos blancos vivos y muertos, tejido muerto y bacterias o cualquier otro material o invasor extraño.

Los abscesos pueden formarse en casi cualquier parte del organismo y pueden ser causados por organismos infecciosos, parásitos y materiales extraños. Los abscesos en la piel son fácilmente visibles, de color rojo, elevado y doloroso; mientras que los abscesos que se forman en otras áreas del cuerpo pueden no ser tan obvios, pero pueden causar mucho daño si comprometen órganos vitales.

PROCEDIMIENTO


La prevención de los abscesos depende de su localización y causa. Por ejemplo, una buena higiene es importante para la prevención de los abscesos cutáneos y con la higiene dental y los cuidados de rutina se previenen los abscesos dentales.



Los abscesos se forman cuando una herida se infecta y cicatriza en la superficie, dejando a la infección secuestrada. Esto ocurre de forma muy frecuente en casos de mordedura de gatos en los que los orificios de entrada son muy pequeños. En el periodo de incubación de la infección el gato suele tener fiebre. El tejido afectado se liquidifica, convirtiéndose en pus. Al cabo de un tiempo (normalmente días), un orificio se abre en la piel y el contenido del absceso drena al exterior, lo que ocasiona, dolor  y la presencia de descarga maloliente. Los abscesos pueden llegar a cicatrizar por si solos, pero en muchos de estos casos, tratamiento veterinario es necesario para evitar complicaciones.


La mayoría de los abscesos cicatrizan en el curso de una semana aunque abscesos más grandes pueden tardar más tiempo. Si el absceso de su gato no ha cicatrizado en una semana, es importante que se lo haga saber a su veterinario. Es importante que la medicación y el tratamiento con compresas calientes, etc. se realicen de forma correcta, si no entiende algo, clarifíquelo con su veterinario.